ARTIGAS Y JOAQUÍN LENCINA (ANSINA)…


“(…) Un estudio serio sobre Artigas no puede separarse de la investigación del papel que jugó Joaquín Lencina (Ansina), el destacado combatiente y sabio afrooriental que lo acompañó desde 1795 a 1850.
Como esclavo, Ansina se vinculó en Brasil al pensamiento emancipador afroamericano, llegando a ser un prestigioso ideólogo de esa corriente continental. Si Artigas no fuera un radical antiesclavista, y un hábil conspirador, su conducta en relación a Ansina no podría justificarse. Recuérdese: 1) lo compra advertido que es un esclavo peligroso, con antecedentes de fugas y líder de levantamientos (muy mal negocio); 2) le da la libertad de inmediato, el mismo día (peor aún); 3) lo recomienda para el Batallón de Pardos Libertos del Cabildo de Montevideo (como quien dice, lo dona al gobierno colonial); 4) Ansina está al mando de su batallón cuando los esclavos de Montevideo se levantan en 1803 y se fugan por el Portón de San Pedro, hacia las tolderías charrúas, sin que el batallón de pardos tenga tiempo de reprimirlos (¿Ansina era muy lento?); 5) Ansina acompaña a Artigas en todas sus campañas y en todos los años de exilio (¿no es algo excéntrico para un hombre como Artigas, que duerme en el suelo, legisla desde una cabeza de vaca, y que se desprende de la espada de Mayo para recuperar la lanza indígena, tener un africano liberto para que le cebe el mate?).(…)
(…) Ansina y Artigas fueron grandes conspiradores: conocieron, antes de que se escribiera, aquella frase de José Martí: "hay cosas que para que triunfen han de andar ocultas". Nada menos misterioso hoy que las crípticas palabras del único poema de Ansina en que habla de sí mismo: "Ansina me llaman/y Ansina yo soy/ sólo Artigas sabe/ hacia dónde voy. (…)"El Reglamento PROVISORIO de Artigas, el que da la tierra también a los "negros libres" se enmarca en la filosofía proclamada expresamente dos años antes: "promover la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable" (…)
(…) Artigas no fue abolicionista; desarrolló una política mucho más audaz, seguramente asesorado por Ansina y las sociedades afroamericanas. (…) Se asesoró con Ansina durante cincuenta y cinco años, y las propias palabras de Ansina, generalmente prudente, no nos dejan duda de la ideología que unía a ambos : "Asco tengo del negrero" afirma Ansina; y "sólo Artigas sabe hacia dónde voy" nos recuerda, insinuando su relacionamiento con las hermandades libertarias afroamericanas.
Es increíble que tengamos que volver a reflexionar sobre estas cosas, pero se ve que gente muy poderosa que no da la cara pero tiene influencia en los medios está desarrollando nuevas versiones de la llamada "Leyenda Negra" antiartiguista.
Pero para entender cabalmente estos aspectos basta con citar como testigo a quien lo acompañara durante cincuenta y cinco años (1795-1850): el afrooriental Joaquín Lencina, conocido como Ansina.
Fugado adolescente, capturado en alta mar y revendido como esclavo en Brasil, integrante de las sociedades secretas libertarias afrobrasileñas, asesor de Artigas para asuntos afroamericanos por cincuenta y cinco años, Ansina fue además poeta y documentador de la epopeya.
La mayor parte de la producción literaria de Ansina fue recopilada por Hammerley Dupuy, a quien todos los orientales y los Americanos del Sur le debemos un gran reconocimiento. Esta obra poética, desgraciadamente traducida por el propio Ansina a un castellano convencional, desnuda de su musicalidad originaria, está reproducida en un libro que lleva por título un verso del propio Ansina: "Ansina me llaman". Obra esta de autores varios y poemas de Joaquín Lencina (Ansina) quien los escribió desde 1800 hasta su muerte en 1860. La recopilación de los poemas y la nota explicatoria del descubrimiento de los manuscritos pertenecen al extraordinario y multifacético Hammerley Dupuy. Editorial Rosebud, Montevideo, 1996.(…)”

(Fragmentos extractados de “Artigas, el resplandor desconocido” de Gonzalo Abella (1947), maestro e investigador de las raíces multiculturales de nuestra región, ha sido docente en seis países latinoamericanos. Ha escrito numerosos trabajos sobre temas educativos, sociales, históricos y novelas.) Otras obras del autor: El último soldado; Saguaipé; La Cachimba del piojo; Orientalitos; La Leyenda de Soledad Cruz ; Lanzas de tacuara; Historia Diferente del Uruguay
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La Conciencia

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Cuando bajaban las aguas del Orinoco, las piraguas traían a los caribes con sus hachas de guerra.

Nadie podía con los hijos del jaguar. Arrasaban las aldeas y hacían flautas con los huesos de sus víctimas.

A nadie temían. Solamente les daba pánico un fantasma que había brotado de sus propios corazones.

Él los esperaba, escondido tras los troncos. Él les rompía los puentes y les colocaba al paso las lianas enredadas que los hacían tropezar.

Viajaba de noche; para despistarlos, pisaba al revés. Estaba en el cerro que desprendía la roca, en el fango que se hundía bajo los pies, en la hoja de la planta venenosa y en el roce de la araña. Él los derribaba soplando, les metía fiebre por la oreja y les robaba la sombra.

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Memoria del Fuego: Los Nacimientos