Protocolo express...

La imagen que ilustra esta nota no necesita explicaciones, refleja la sensación de precariedad e improvisación que queda luego de la anunciada decisión del Ministerio de Educación de la Nación, junto al consenso de las 24 jurisdicciones del país reflejado en la Resolución 364-2020 del CFE (Consejo Federal de Educación) que establece el regreso a clases presenciales y aprueba aceleradamente el pomposamente denominado “protocolo” que se declama guiado por “(…) el interés superior del estudiante y por consideraciones generales de salud pública, sobre la base de una evaluación de las ventajas, riesgos y pruebas intersectoriales y específicas del contexto, incluidos factores socioeconómicos, educativos y de salud pública(…)”

Pero tal vez sea necesario hacer una breve recapitulación de lo que hemos venido intentando reflexionar desde este Blog, desde el mes de mayo y en relación a la escuela frente al escenario de pandemia y las iniciativas que surgieron desde las propias escuelas, docentes y directivos, con una capacidad de respuesta inédita, inventando de la nada, con sus propios esfuerzos y recursos, alternativas para procurar mantener los vínculos de aprendizaje con nuestros estudiantes.
Y que, a la situación de la escuela en cuarentena, había que agregar otra “ausencia de presencialidad”, que no es novedosa…la del Estado…que sólo atinó a respuestas a destiempo, insuficientes, inadecuadas o desafortunadas, tales como la impresión de cuadernillos que además de estar descontextualizados de las currículos, no era posible ni estaba habilitado distribuir en el medio de un aislamiento sanitario…o programas televisivos de cuestionada calidad y relevancia, ambas respuestas destinadas a los estudiantes que no podían conectarse, pero que justamente por ello proporcionaban cero posibilidad de retroalimentación y de vinculación de aprendizaje.
Ausencia del Estado a la cual estamos lamentablemente habituados en los ciclos lectivos “normales”, aún en cuestiones esenciales como puede ser la provisión adecuada y suficiente de artículos de limpieza y mantenimiento de los edificios escolares.
Entonces, es que llegamos al 2 de julio, fecha en la cual se reúne el Consejo Federal de Educación y aprueba como se decía al comienzo el llamado Protocolo Marco para el Retorno a Clases Presenciales, aprobado por unanimidad de todas las Provincias y CABA, y en donde una vez más quedan fuera del debate o siquiera de la consulta los protagonistas reales…los docentes, los directivos y las familias…es decir las comunidades educativas en su conjunto.
Veamos algunas “perlitas” de este “Protocolo”:

  • “Evaluar las capacidades de infraestructura sanitaria de los establecimientos educativos (provisión de agua y funcionamiento de sanitarios) en cada jurisdicción, a los efectos de asignar o reasignar los recursos necesarios (…)”  ¿La infraestructura sanitaria en el marco del Covid se reduce a agua y baños? ¿Cuándo se van a evaluar? ¿Quién las va a evaluar?


  • “Gestionar elementos de protección y limpieza” ¿gestionar? ¿quién los va a “gestionar”? ¿Por qué no se utiliza la palabra “garantizar por el estado” ?, que por otra parte está ausente en todo el documento.


  • “Desarrollar módulos de capacitación para el personal directivo, de supervisión, docente y no docente, así como familias y estudiantes” Estas capacitaciones se supone que son previas… ¿Cuándo las van a desarrollar, si algunas provincias ya anunciaron que en agosto vuelven a clases presenciales?


  • “un curso con TREINTA (30) estudiantes puede llegar a dividirse en dos grupos, A y B, los cuales asistirán en días o semanas diferentes (…) Estos grupos no deben mezclarse, e incluso deben mantenerse los grupos separados en los ámbitos comunes, recreos, comedores, etc”
¿Con que personal se puede asegurar que no tengan contacto en las áreas comunes? Sólo el que nunca estuvo en una escuela puede decir esto…
Aun si se pudiera, están transitando y tocando elementos y superficies que luego tocarán otros.
 ¿Qué personal es necesario para poder asegurar además una sanitización constante de las áreas comunes?  
¿Y de las aulas y, bancos, pupitres, ventanas, puertas, etc.? Eso asumiendo que se contarán con los elementos, lo cual no se garantiza explícitamente en el documento.

  • “En caso de presentarse un caso sospechoso, todo el grupo al cual pertenece el mismo deberá abstenerse de asistir a clase hasta que se confirme o descarte…”  PERO OHHH ¡SORPRESA! “El/la docente que haya mantenido el distanciamiento adecuado con el grupo podrá seguir dando clases a otro grupo. (y)El resto de los cursos/grupos/secciones y la totalidad de docentes y no docentes podrán seguir con las tareas establecidas…
¿quién puede asegurar que se pudo mantener distanciamiento adecuado?
¿han descubierto que los docentes son inmunes?
¿Se puede presentar un caso posible de COVID y la escuela sigue funcionando?
¿quién se hace responsable si algún docente o estudiante resulta contagiado?

  • “Asegurar el acceso a lavamanos (agua, jabón y toallas de papel descartables), dispensadores de alcohol en gel antibacteriano o alcohol líquido al 70%...”  ¿el acceso? ¿no sería mas adecuado: ¿el estado garantizará la disponibilidad de agua, dispensadores de jabón y alcohol en gel y toallas de papel descartables en todos los baños y el establecimiento?


  •  “Se recomienda el uso de tapabocas durante todo el tiempo…” ¿se recomienda? ¿en serio? ¿o es obligatorio? ¿el estado los va a proveer?


  • “un estudiante que esté en contacto con otro/a que ha sido categorizado como contacto estrecho por confirmación de COVID-19 en uno de sus padres, no debe guardar ningún aislamiento y puede seguir asistiendo a clases. El mismo procedimiento se aplicará a directivos, personal docente y no docente”. ¡SI…ASI COMO SE LEE!


  • con el COVID-19 o estén en aislamiento obligatorio debido al diagnóstico de éste, ni quienes tengan contacto estrecho con alguna persona con síntomas o diagnosticado” ¿Cómo una escuela puede saber eso? ¿o tener conocimiento si alguien está en aislamiento o tuvo contacto estrecho? ¡ES ABSURDO! Y ADEMAS ¡ES CONTRADICTORIO CON EL PUNTO ANTERIOR!


  • “Desarrollar actividades de identificación de potenciales casos mediante la medición de temperatura corporal” BUENISIMO!  ¿NOS VAN A ENTREGAR TERMOMETROS DIGITALES? CRIC…CRIC… ¡PERO NO!  ¡¿SI CON UNA DECLARACION JURADA ALCANZA?! LO DICE EL PROTOCOLO: ...” Para el caso de la temperatura, las jurisdicciones podrán considerar la forma de cumplir este punto, que puede ser resuelto con la exigencia de una declaración jurada de ausencia de síntomas para poder entrar al establecimiento”

El documento es más extenso (17 páginas), e incluso hay un segundo documento que tiene 63 páginas, pero hay una constante que los atraviesa a ambos, que es su redacción difusa estilo recomendación, en la cual el estado no se hace cargo expresamente o garantiza con todas las letras, la seguridad sanitaria de docentes, personal auxiliar de las escuelas, ni de los estudiantes.

Además de lo cual, teniendo en cuenta que se seguiría con un modelo que combina presencialidad con virtualidad, tampoco garantiza la conectividad en las escuelas, ni a los docentes, que han venido sosteniendo con sus propios recursos sin reconocimiento económico alguno, como así tampoco ni a los estudiantes y sus familias.

Por lo cual resulta ineludible la construcción de un protocolo de regreso a clases, que ofrezca seguridad y sea garante de los derechos de docentes y de los estudiantes y familias, con su participación activa en el diseño y adaptación de los protocolos a las realidades particulares de cada escuela y su contexto, teniendo en cuenta los criterios de autonomía institucional.

Enlace para descarga del Protocolo:
https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/protocolo_marco_y_lineamientos_federales__0.pdf
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¿La escuela que se viene?

Hace un mes se escribió en este blog un artículo "Balbuceos en la nube"... que buscaba resumir algunas cosas esenciales que quedaban después de este período que hemos estado transitando en la escuela está experiencia nos ha dejado algunas pocas certezas y lo más importante, nos ha dejado interesantes interrogantes para ir abriendo el camino a seguir recorriendo...

Ese artículo terminaba diciendo que debíamos tal vez:  “(…) Despojarnos de algunas certezas y apoyarnos en las incertidumbres o interrogantes...algunas que ya teníamos y se han visto reforzadas en esta pandemia...y otras que han salido a la superficie y han quedado en evidencia con la ausencia de las presencias (…) Tal vez debamos asomarnos a esas incertidumbres con ánimo de balbuceo...de quien no tiene todas las respuestas, pero que tal vez ha encontrado preguntas interesantes” .
Han quedado en evidencia como se decía allí muchas falencias e inequidades...con las cuales nos habíamos acostumbrado a convivir y fundamentalmente un modelo de escuela que todos sabíamos no responde las necesidades educativas de este tiempo, ni a las necesidades de aprendizaje de nuestros estudiantes...ríos de tinta se han escrito al respecto, sesudos documentos se han escrito... Desde la nueva escuela y antes o pasando por teorizaciones pedagógicas diversas, de las cuales vamos extrayendo con habilidad frases que prometen nuevos enfoques... frases que convenientemente se colocan en nuevos documentos y planificaciones.
En este período de ausencia de presencialidad, se han multiplicado los conversatorios y encuentros virtuales con pedagogos y educadores a lo largo y ancho del mundo, y algunos en particular en habla hispana con referentes importantes de América Latina y España, muy movilizantes algunos de ellas...habiéndose instalado en estos diálogos y en las notas y documentos que comienzan a circula el hashtag de #laescuelaqueseviene... ¿Realmente? ¿La escuela que se viene?... ¿O será en todo caso la escuela que tendremos que construir?
Tal vez no esté fuera de lugar, el cambiar el sentido afirmativo por el interrogativo, para no caer en el pensamiento mágico, que simplemente por efecto de la cuarentena, volveremos a otra escuela...una escuela que está en el imaginario de los pedagogos...subestimando la inercia de un sistema educativo configurado y estructurado, que muy probablemente apuntará a retoques cosméticos a una escuela que básicamente sigue teniendo el mismo modelo del siglo XIX...
¿Qué cosas quisiéramos ver en esa "escuela que se viene"?
Algunos profetas tecnológicos, nos decían que el aula había muerto, pero hoy comprobamos que es irreemplazable, porque es marco y continente de la relación de aprendizaje, porque habilita la relación humana...el poner los cuerpos en juego y permitir que las emociones generen y refuercen vínculos de aprendizaje
¿Pero podemos avizorar algunas claves de esa escuela y esas aulas que tendremos que reconfigurar? ¿"esa escuela que se viene"?
Particularmente interesantes en este sentido han sido los encuentros virtuales organizados por Fundación Santillana, de los que han participado por ejemplo Inés Dussel, Daniel Brailovsky, Rebecca Anijovich, Claudia Costin, Mariano Fernández Enguita y Miguel Brechner entre otros referentes regionales, tanto en lo pedagógico como en el diseño de políticas públicas, en un ciclo que continúa.

Algunas claves que quedan de este período:
  • Existe consenso en cuanto a que la vuelta estará marcada por un sistema educativo híbrido, que combinará lo presencial con la educación remota.
  • La evaluación formativa, tantas veces declamada en documentos y planificaciones, se ha visto fortalecida por la necesidad impuesta por la pandemia de pensar fuera de la caja de las calificaciones numéricas.
  • El sentido de la escuela se reafirma en los procesos de aprendizaje en función de las retroalimentaciones. La evaluación es indivisible del aprendizaje.
  • Redirigir la mirada y enfoques hacia el desarrollo de competencias y habilidades más que en contenidos, y el aprender haciendo, en un marco metodológico de colaboración e interdisciplinariedad
  • Los cuatro pilares de la educación del Informe Delors de 1996 se revitalizan a partir de lo que ya es una necesidad y requerimiento  ineludible para dar sentido a la escuela: aprender a conocer, aprender a ser, aprender a vivir juntos y aprender a hacer.
  • La necesidad de invertir en educación, y eso tiene que ver también con:  nuevas estructuras de aula, que favorezcan el trabajo colaborativo, conectividad de calidad en las escuelas; capacitación en competencias tecnológicas y actualización pedagógica en servicio a los docentes y equipos directivos
  • Claro que esto anterior es todo un desafío, ya que en la actualidad tenemos un Estado que muchas veces ni siquiera puede garantizar cuestiones básicas como el mantenimiento adecuado de los edificios  y provisión de elementos de limpieza, compensado por el aporte de cooperadoras, lo cual también ha reforzado desigualdades dentro del sistema.
  • Saltaron todas las inequidades, y alguien se tiene que hacer cargo, el Estado no solo debe asegurar la conectividad en las escuelas, sino además la conectividad a docentes y familias, ya no es posible pensar políticas para apagar incendios, sino diseñar políticas públicas integrales, y en ese tarea los docentes y directivos de las escuelas no pueden ser meros espectadores, sino protagonistas reales en el diseño de esas políticas.
  • Y no menos importante ante  la posibilidad del  regreso a las aulas, desde las autoridades educativas, es deber del Estado asegurar el funcionamiento  de las escuelas con la totalidad de las  garantías sanitarias para el personal de las escuelas y estudiantes y familias, debiendo contar con  las condiciones necesarias, tanto  materiales, como de resguardo personal, con los protocolos, capacitaciones del personal, y provisión de elementos de limpieza y sanitización.

De nosotros todos depende...nadie está habilitado a mirar a un costado.

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Escuela...balbuceos en la nube


 Hoy "La Escuela" sigue estando, no con la fantasía de trasladar a la virtualidad..."a la nube" lo que significa la experiencia escolar, sino a través del deseo...de los deseos de docentes y estudiantes, que exploran los modos de mantener los vínculos, que inventan en base a ensayo y error en estas circunstancias excepcionales, por ello tal vez se pueden esbozar algunos apuntes que surgen después de este primer período de ausencia de la presencialidad...
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Ausencia que ha expuesto muchas cosas, pero hay una en particular que no se puede soslayar, y es que la escuela es encuentro, encuentro de cuerpos, encuentro de voluntades, encuentro de deseos, encuentro de promesas...y también desencuentros. Pero desencuentros que pueden animar nuevas experiencias y nuevos encuentros...todo eso es lo que nos está faltando...y no puede ser reemplazado por la virtualidad ni las reuniones zoom...

A las escuelas esta situación las ha encontrado en diferentes circunstancias, pero hay una que es común a todas y que tiene que ver con otra "ausencia de presencialidad"... la del Estado, aún en cuestiones esenciales como puede ser la provisión adecuada y suficiente de artículos de limpieza y mantenimiento de los edificios escolares, pasando por la provisión de equipamiento informático, papelería, tinta para las impresoras y artículos de oficina, conexión a Internet de calidad ya sea para trámites o para el trabajo aúlico, ausencia que es compensado en mayor o menor medida por el aporte de los padres a través de cooperadoras y el ingenio e inventiva de directivos y docentes.

En ese contexto, es que hay que hablar de las escuelas en la virtualidad...con alternativas surgidas merced a la voluntad y esfuerzo con que se las han ido implementando... si la escuela "sigue estando", es porque directivos y docentes se la han puesto al hombro...

Obviamente que también han quedado en evidencia las desigualdades, que tienen un núcleo económico, pero que no se reducen a él...desigualdades sociales, educativas y de capital cultural de los estudiantes y sus familias y también las desiguales habilidades tecnológicas y capacitación de los propios docentes.

Retomando esa visión de la escuela como un lugar de encuentro planteada al principio, y en línea con esa idea como lugar de aprendizajes compartidos... escuché y me parece muy apropiado que la escolarización es una forma de atenuar la fragilidad humana, es el cuidado como derecho y como oportunidad de aprendizaje con los otros...leer y escuchar son gestos escolares...compartir ojos y oídos, otras miradas, otras cosas, otras voces...

Despojarnos de algunas certezas y apoyarnos en las incertidumbres o interrogantes...algunas que ya teníamos y se han visto reforzadas en esta pandemia...y otras que han salido a la superficie y han quedado en evidencia con la ausencia de las presencias...


Tal vez debamos asomarnos a esas incertidumbres con ánimo de balbuceo...de quien no tiene todas las respuestas, pero que tal vez ha encontrado preguntas interesantes...

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La palabra impotencia...


“Noche de verano típicamente sanjuanina. Nos encontramos una profe y yo en una mesa de examen. Calor agobiante, improvisados abanicos de papel lo hacían algo soportable. Juan no parecía concentrarse en su examen. Espiamos a ver si pronto terminaría.  Pero nada, casi no escribía. Queríamos corregir pronto y llegar por fin a casa… Juan se distraía mirando por la ventana.
No consultaba por las consignas, ni se quejaba por las altas temperaturas.
Mi colega se acerca y le pregunta sí necesitaba ayuda, agachó la cabeza y manifestó que no. Continuamos con nuestra charla durante la espera.  Escena repetida…, en febrero son pocos los que aprueban los exámenes. Finaliza la hora y entrega su hoja en blanco, ni siquiera escribió su nombre.
Asombradas, le preguntamos qué había sucedido. Juan nos respondió que no había estudiado, pero no quería estar en la casa y decidió venir a la escuela.
Preguntamos sí nos podía contar qué pasaba…No responde, se retira.
Nos quedamos mudas. El preceptor nos comenta que así se mostró durante toda la semana, porque Juan rendía todas las materias de primer año. 
No es un hecho novedoso… pero me atravesó como si lo fuera” (relato posible o imaginado de una escena de mesa de examen)[i]

La escuela promete pese a las condiciones materiales en que desarrolla su labor y sus condicionamientos en dar respuesta a las demandas de la sociedad y aún sigue siendo el lugar por excelencia que referencia justamente una promesa... que "ofrece un futuro" dentro del imaginario social.
Paradójicamente, es al mismo tiempo una de las instituciones más cuestionadas ya sea desde una visión de resultados, poniendo en cuestión la “calidad educativa” concepto de amplia y dudosa interpretación, como desde la percepción social, percepción ésta anudada a una supuesta y pretérita “época dorada” de la educación.
“Época dorada” de la cual somos herederos de criterios de evaluación contables, que siguen persistiendo en el marco además de prácticas docentes y criterios institucionalizados en los que se mimetizan el concepto de evaluación con el de acreditación, o el primero de éstos queda solapado bajo el segundo.
Esto es algo que particularmente resulta muy visible en la escuela secundaria en los momentos de “cierre de trimestre” y entrega de planilla de calificaciones, en los cuales no solo se advierte la ansiedad de los estudiantes por “la nota”, sino llamativamente la de muchos docentes que piden prorroga en la entrega de planillas porque necesitan “evaluar” con una prueba escrita más, y es allí donde surgen interrogantes inevitables: ¿Qué ocurrió durante ese trimestre en el sentido educativo? ¿Qué criterios y herramientas de evaluación pongo en juego? ¿evaluamos procesos o resultados? ¿Me siento impotente de “evaluar”, si no tengo esa “última prueba”?
El relato disparador es quizás una muestra de esa impotencia, plasmada en una escena de mesa de examen en el mes de febrero “(…) Escena repetida…, en febrero son pocos los que aprueban los exámenes…”), y en la cual queda retratado el funcionamiento del dispositivo evaluación. Dispositivo que requiere que cada uno cumpla el rol que tiene asignado…en este caso, los profes integrantes de la mesa, retratados en cumplimiento abnegado en medio del calor agobiante y un estudiante que “no había estudiado”.
En ese relato se encuentran ausentes todo lo anterior, la trayectoria del estudiante, sus dificultades o logros…su historia. Es como si bajáramos una cortina y dijéramos: hasta aquí el aprendizaje, a partir de aquí la evaluación, restringida ésta última a una simple practica de “control de calidad”, la evaluación como acreditación de una calificación deviene así en un amenazante y pendiente trámite obligatorio para el estudiante.
Tema éste que resulta recurrente en el programa de las Jornadas Institucionales en la escuela: el “rendimiento” de los estudiantes y las prácticas docentes, ya sea con ese título u otro es lo que también se encuentra permanentemente en la agenda de las reuniones de áreas al comienzo del año lectivo para revisar contenidos, metodologías y estrategias…herramientas y criterios de evaluación, aunque muchas veces termine en una mera reiteración acrítica de las planificaciones anteriores
Es que pareciera, que casi inevitablemente giramos en torno de pensar soluciones, en lugar de pensar problemas. Pensar soluciones sea quizás un territorio en el cual nos sentimos más cómodos, ya que tenemos a nuestra disposición una abundante “caja de herramientas”, provista de las más variadas teorías pedagógicas, el cumulo de resoluciones y normativas que “nos encuadran”, el último libro de alguna renombrada pedagoga y la última resolución del Consejo General de Educación (esa que previsoramente nos “regalan” al comienzo de cada año), sobre todo lo cual hurgaremos, ya sea con devoción o desesperanza.
Entonces…y para pensar problemas, quizás debamos abrirnos a la escucha de lo que sucede, recuperar la posibilidad de pensar desde la habitación de la escuela real y no desde la palabra o el concepto escuela, y así, desprovistos de “protección” transitar sensiblemente con las personas y las cosas al encuentro de las preguntas en lugar de las respuestas…
¿qué le paso a la escuela? ¿por qué hablamos de una impotencia del dispositivo evaluación?
La palabra impotencia posee dos polos e incluso desde su formulación negativa, subyace una fuerza posible, una lucha contra esa impotencia, que es parte de una más amplia que comprende a esa escuela que se debate entre “lo que puede” y “lo que no puede” …
 “(…) qué hace que una escuela sea una escuela, impotencias (y luchas contra la impotencia), algunos miedos, varios aburrimientos, muchísimas tensiones y, sobre todo, muchas ganas de juntarse, de hablar, de pensar, de proponer, de experimentar y de vivir. Nada de “casos “que sirven para ilustrar ‘teorías’ o justificar ´’estrategias” y “metodologías”, sino muchísimas situaciones (…)” (Duschatzky; Aguirre. 2013: 7)[1]
            Y esto en directa relación a un conflicto existencial y fundacional de la escuela misma, y es aquel que está vinculado a ese mandato original universal y homogeneizador que respondía a un modelo jerárquico y de autoridad, a una solo forma de ver el mundo, que hoy se contrapone con la habitación de escuelas y  aulas diversas… tan diversas como la propia sociedad…que nos demandan salir del piloto automático, recuperar capacidad de pensarse, encontrarle forma a lo que sucede, y abrir las puertas a gestionarse a sí misma como escuela viva, más acá o más allá de los encuadres normativos.
            Procurar replantear las dimensiones de la evaluación, promoviendo una mayor horizontalidad al momento de los acuerdos y decisiones, en línea con desprenderse de los sentimientos de impotencias y “culpas” docentes… perforando corazas, “autodefensas” y traslado de culpabilización a los estudiantes al enfocar nuestra mirada solamente en identificar sus supuestos “déficits” o desventajas culturales como explicación central de los resultados del aprendizaje. La diversidad vista como carencia.
“(…) Lo universal no sería entonces la socialización de valores homogéneos o de significados únicos sino la universalización del derecho a conocer e interpretar las diferencias, de modo que podamos dialogar con ellas. Lo universal se jugaría en la construcción de una cultura escolar que procesa las diversidades de sentido (…)” (Duschatzky, Silvia. 1996: 11)[2]
            Entonces, la potencia, lo que puede la escuela, está indisolublemente ligado a la creación, a la capacidad de moverse, es inquietud, es afectar y ser afectado, y en este sentido, se hace cada vez más necesario poder pensar y problematizar la escuela y la evaluación por afuera de los dispositivos que restringen su multidimensionalidad, por afuera de sus representaciones significantes, para vibrar en resonancia con los latidos de las vivencias y subjetividades que circulan en sus entramados.[ii]




[1] Duschatzky, Silvia y Aguirre. 2013. Des-armando escuelas. Buenos Aires. Paidós. Disponible en: http://revistaelcanillita.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/Desarmando-escuelas.pdf

[2] Duschatzky, Silvia. 1996. De la diversidad en la escuela a la escuela de la diversidad. Propuesta Educativa. Buenos Aires, año 7, n° 15. Disponible en: https://www.canales.org.ar/archivos/lectura_recomendada/duschatzky-1.pdf



[i] Relato disparador parte del cursado de Diplomatura en Gestión Educativa de Flacso
[ii] La publicación es de autoría propia y está tomada del ensayo final de dicha Diplomatura
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Post Corona; cinco propuestas para un mundo más sostenible e igualitario


COVID-19 ha sacudido al mundo. Ya ha llevado a la pérdida o devastación de innumerables vidas, mientras que muchas personas en profesiones vitales trabajan día y noche para atender a los enfermos y detener la propagación. Las pérdidas personales y sociales, y la lucha para detenerlas, exigen nuestro continuo respeto y apoyo. Al mismo tiempo, es fundamental ver esta pandemia en un contexto histórico para evitar repetir errores pasados ​​cuando planificamos el futuro
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"Yo quisiera morir dejando un mensaje de lucha"


Entrevista con Paulo Freire
Por Rosa María Torres
Setiembre de 1994

RMT: Paulo, hablemos sobre los educadores, su situación, su formación, sus perspectivas

PF: Voy a referirme principalmente a los profesores brasileños. Pero mis consideraciones se aplican perfectamente a toda América Latina, con mayor propiedad en un lado que en otro

En primer lugar, hay que decir que en la historia de la educación y la política brasileña hay un descuido total de la educación, una falta de respeto que espanta, que duele. Al mismo tiempo, en el discurso de los candidatos políticos - no importa si para Presidente de la República, Gobernador de Estado, Prefecto, Concejal o Diputado - hay siempre un lugar especial para la educación. Ellos siempre aseguran que la educación y la salud, en su gobierno o en su análisis de la problemática, constituyen una prioridad. No obstante, la práctica posterior del elegido resulta absolutamente contraria al discurso. Lo que observamos es que el profesorado, sobre todo en tiempos recientes, comienza a querer tomar su carro en sus propias manos. Siempre que se reúne, moviliza, organiza y hace huelga, el poder habla y dice: "Reconocemos que los profesores tienen razón, que ganan muy poco. Pero no tenemos dinero".

En un libro que acabo de publicar, titulado Cartas a Cristina , ataqué duramente ese discurso oficial. Este texto fue aprovechado por una organización de madres, padres y profesores que asumió con seriedad la lucha a favor de los profesores del Estado. Antes incluso de que saliera el libro, el abogado de ellos me pidió permiso para usar una página que contenía una crítica a la administración de Sao Paulo, justamente una página en la que sugiero a las familias que impulsen la bandera y la lucha del profesorado de enseñanza primaria y secundaria. Sugiero que padres y madres también se organicen para pelear contra el Estado. Y digo que el discurso de la imposibilidad es mentiroso.
Estoy absolutamente convencido de que es preciso que un gobierno decida políticamente y pruebe que hay dinero para pagar mejor, menos indecentemente a los profesores. Mira bien: ni siquiera estoy luchando por que se les pague decentemente; estoy todavía en la etapa de afirmar que es preciso pagarles menos inmoralmente.
No quiero decir que los ministros que afirman que no hay dinero para pagar sean realmente mentirosos. Pero los que no son mentirosos, están ideologizados. Es decir, tienen un velo en la cara y no pueden ver la realidad. Un aspecto que considero fundamental es el que tú mencionaste antes de iniciar esta entrevista: la necesidad de re-orientar la política de gasto público. Los Secretarios de Educación no son tanto mentirosos como ingenuos.
Hay tres o cuatro rubros en la vida pública brasileña que, si se tomaran en serio, dejarían dinero de sobra para pagar al profesorado. Sería necesario hacer a nivel de Estado, de Municipio y de país un estudio de la administración pública, de los disparates que se dan en torno a los salarios. Hace poco se intentó pero no se pudo por las presiones de los grupos de presión dentro de la estructura del Estado, que no quieren perder privilegios. Es una lucha muy dura, pero es preciso darla.
El Congreso debe entrar también. No es posible que los diputados se reúnan y aumenten sus salarios en porcentajes fantásticos, y no los de los demás, los de los profesores. La maquinaria entera del gobierno tiene que entrar en esto. Primero, es preciso decisión política. Sin ella nada puede hacerse, pues esta lucha en el fondo es política e ideológica, no administrativa. La decisión de ser decente es, substantivamente, una lucha política.

Hay gente que me dice: “Realmente Paulo, el Estado no tiene dinero. Si se tratara de aumentar a los Procuradores del Estado, a los abogados de los diferentes sectores del Estado, entonces sí se puede dar un buen aumento, pues estamos hablando de 150, 300 personas. ¡Pero los profesores son 300.000!”.  Este argumento es falso. Porque lo que requerimos saber es si la educación es o no una prioridad. Si es una prioridad, ésta se manifiesta con dinero. Hablar del discurso de la prioridad sin tener en cuenta cómo se constituye la prioridad, es una mentira, es traición al concepto mismo de prioridad.

RMT: Un argumento hoy corriente para no aumentar los salarios docentes es que estos, por sí solos, no mejoran la enseñanza, el desempeño del profesor en el aula de clase.

PF: Tengo una respuesta muy fácil para eso. El salario solo no hace milagros. Pero sin un salario decente no es posible comenzar nada. Hay un cierto punto a partir del cual el argumento del salario por sí solo se torna válido. Pero no es posible usar ese argumento en un municipio como Maceió, donde las profesoras ganan 10 reales por mes. En Sao Paulo se está pagando entre 130 y 187 reales. ¡Un absurdo!

Evidentemente, el salario solo no es señal de competencia pedagógica y política del magisterio. Pero un buen Secretario de Educación no puede impulsar la formación permanente del magisterio si los profesores no tienen dinero ni para comprar el periódico, mucho menos un libro. Una mujer que sale de su casa afligida con su problemática familiar, consciente de que los salarios de ella y de su marido no alcanzan para hacer frente a las dificultades, esa mujer, por maravillosa que sea, no puede ser una buena educadora.

RMT:  ¿Cuál es el complemento de un buen salario?

PF:  Primero, un salario mínimamente decente. Segundo, un respeto real a la tarea del magisterio. La educación y los educadores tienen que ser respetados: respeto personal, trato cortés, decente, serio. En tercer lugar, la organización política del magisterio debe tener como una de sus tareas la formación permanente de los profesores. El poder público debe por un lado estimular y por otro ayudar a las organizaciones del profesorado para que cumplan el deber de la formación permanente. Y, allí donde no puedan hacerlo los propios organismos sindicales, que lo haga el Estado.

El Estado puede ayudar, como lo intentamos en la Prefectura de São Paulo, pagando horas para que los profesores estudien. Si la educación es realmente una prioridad, entonces hay que conseguir el dinero para que los profesores, en su casa o en la escuela, tengan horas para estudiar dentro de la jornada de trabajo. Los cursos de formación permanente deben ser pagados. El magisterio tiene que recibir su salario sin descuentos. La comprensión que el poder público tiene del trabajo del magisterio debe incluir las horas en que el profesorado está preparándose para ser mejor profesor.

RMT: Está generalizada la crítica a las organizaciones docentes en el sentido de que están centradas en el reclamo salarial, descuidando otros aspectos de la profesión docente. 

PF: Yo también haría esa crítica. Pero la haría sólo después de que el magisterio tuviese asegurados esos derechos y continuase no queriendo luchar por mejores condiciones de trabajo. Cuando el gobierno dice: “Es claro que el profesor tiene derecho a ganar más, pero no tenemos dinero”, eso es hipocresía, eso es mentira. Si se da la situación de que, teniendo tiempo remunerado para estudiar y una formación permanente pagada por el Estado o por el Municipio, los profesores se niegan a dar clases, esto debe sancionarse. Pero no puedo generalizar la crítica antes de que los derechos mínimos del magisterio estén asegurados. Un gobierno serio, que dedique sus cuatro años de administración a hacer esto, tiene derecho a exigir del profesorado una productividad mucho mayor que la actual.


RMT: ¿Cómo empezar a resolver el conflicto entre padres de familia y profesores, que tienden a verse unos a otros como bandos opuestos antes que como aliados?

PF: También ésta es una cuestión ideológica. Yo encuentro que el enfrentamiento entre familias y profesores existe sobre todo en las áreas proletarias, en las áreas pobres de las ciudades, donde la clientela escolar es la clase trabajadora o la clase media baja. He participado en reuniones de padres de familia y profesores en algunas escuelas particulares ubicadas en zonas ricas y no encontré nada de esto. La certeza que tengo es que hay un trasfondo ideológico elitista que funciona en la cabeza, o en el cuerpo, del profesor. En los cursos de formación del magisterio no se discute la cuestión de la ideología, la relación entre ideología y educación, el tema de cómo la ideología nos ciega, nos vuelve miopes y vuelve opaca la realidad. Se ha metido en la cabeza de los profesores, incluso de aquellos que comparten la misma condición de clase, que las familias llamadas pobres son incompetentes.

RMT: Al mismo tiempo, hay problemas y contradicciones que cruzan a todos los sectores sociales. Por ejemplo, el ausentismo docente. Los padres de familia exigen que los profesores den clases. Los profesores, por su lado, faltan, se ausentan, hacen huelga. 

PF:  Exacto. Ahí tienes un problema que afecta a las familias independientemente del corte de clase. Las huelgas de los profesores afectan tanto a las familias de buen nivel de vida como a la familia proletaria.
Algunos años atrás, el Presidente de la APOS (Asociación de Profesores del Estado de Sao Paulo), durante una huelga general del profesorado del Estado, en un debate televisivo fue acusado de que los profesores y profesoras del Estado no estaban cumpliendo con su tarea fundamental que era enseñar, dar clases. El dio entonces una respuesta fantástica: “Eso no es cierto. Nosotros no dejamos de enseñar en ningún momento. Nosotros estamos enseñando lo que significa la lucha democrática”. Los padres de familia no entendieron aún esa lucha y es por eso que, en el libro que ya mencioné antes, digo que, en lugar de ponerse en contra de los profesores, los padres de familia deben reaccionar contra el Estado y luchar en favor de los profesores, hermanarse con ellos.

RMT:  Hay que trabajar esto con los profesores. ¿Cómo trabajar con los padres de familia?

PF: Los organismos del magisterio deberían asumir, como tarea política, no únicamente luchar contra el Estado, sino luchar política y pedagógicamente durante todo el año para lograr la alianza con las familias. Esta debería ser tarea de la propia escuela y de los partidos progresistas. Estos no deberían hablar de educación únicamente en período de elecciones; deberían tener departamentos vivos todo el tiempo, manifestándose a través de la prensa, por ejemplo. ¿Cómo meter el tema en los llamados “medios de comunicación”? Unos medios de comunicación cada vez más “medios de hacer comunicados”, de ideologizar contra los intereses populares. ¿Cómo interferir en los programas de televisión para clarificar ideológicamente nuestra propia lucha?

RMT: Las huelgas y paros docentes se multiplican en los últimos años en todo el mundo y sobre todo en América Latina, pero ya no resuelven los problemas de los educadores. ¿Qué opinas?

PF: Esa es una pregunta fundamental que deberíamos hacernos todos desde una perspectiva progresista. En el mundo actual, donde la globalización de la economía es uno de los momentos fundamentales de la llamada post-modernidad, las multinacionales pueden hoy, por ejemplo, con facilidad, desplazar el centro de producción de un determinado producto de América del Sur hacia el Asia, en cuestión de 15 días. Y pueden, de ese modo, vaciar la lucha, vaciar la huelga de obreros involucrados en la producción de ese producto. Las multinacionales se llevan la producción al Asia, acaban con el empleo aquí, y no se perjudican porque inclusive consiguen mano de obra más barata.
Sólo doy un ejemplo para mostrar que la clase trabajadora tiene que ponerse a la altura de los tiempos, a la altura de su tiempo. No es posible resolver hoy con una huelga problemas que fueron resueltos con la huelga veinte años atrás. Es cuestión de eficiencia. La huelga hoy en día ya no es eficiente como vía de lucha, necesitamos buscar un substituto.

Una de mis discrepancias vehementes con los analistas llamados post-modernos, sean filósofos o sociólogos, es que ellos, haciendo un análisis muy correcto de la situación concreta, concluyen en la imposibilidad de cambiar. Yo hago el mismo análisis... ¡y concluyo en la necesidad de continuar luchando! Es decir, la diferencia entre ellos y yo es que yo no acepto de ninguna manera renunciar a la lucha. Y, por eso, no caigo en el fatalismo que carga el neoliberalismo en su discurso. No creo que la lucha sea inviable. Lo que constato es que la lucha a la antigua no va más.

Cuando se plantea la cuestión de la huelga en relación al profesorado, en primer lugar hay que tener en cuenta que los huelguistas educadores ya parten de una dificultad política y es el propio hecho de que su huelga no altera la producción. En otras palabras, como educadores que son, no trabajan en el proceso productivo sino en el plano cultural. Esto disminuye considerablemente su poder. De aquí a poco la huelga ya no será eficaz, como ya no lo está siendo. Hubo varias luchas en las que el magisterio terminó cansado, exhausto, y sin conquistar casi nada. Y entonces regresa decepcionado a las escuelas.

Si pudiese influenciar más a través de mis libros y de mi postura, convidaría al magisterio y a sus dirigentes a re-examinar las tácticas de lucha. No para abandonarla. Yo sería la última voz en decir “No luchen” a los profesores. Yo quisiera morir dejando un mensaje de lucha. Ahora, si tú me preguntas: “Paulo, ¿tienes alguna sugerencia concreta?”, te digo: “No, no la tengo”. Lo que tengo es la certeza de que no es posible el fatalismo. Puedo concluir que la huelga ya no tiene el sentido que solía tener, y por eso quiero saber cuál es su substituto. Lo que no podemos hacer es cruzarnos de brazos.

RMT: Vamos al tema formación docente. Hoy en día, la eficacia de la formación y la capacitación están en duda. No se ven resultados claros ni en la enseñanza ni en el aprendizaje, ni entre los profesores ni a nivel de sus alumnos. ¿Cómo lo ves tú?

PF: No tengo duda de que una formación bien hecha continúa siendo no sólo eficaz sino indispensable.

RMT: Pero, ¿qué es 'bien hecha'? ¿Cómo se hace?

PF: Voy a intentar explicar lo que significa para mí “bien hecha”. Para mí, la formación permanente sólo tiene sentido, sólo es inteligible, cuando involucra una relación dialéctica, contradictoria, entre práctica y teoría. Al examinar la experiencia formadora o capacitadora, lo que interesa ver es exactamente cómo se dan en esa experiencia las relaciones entre práctica y teoría. Porque la formación está ahí; la formación se da en la relación entre teoría y práctica, no sólo en la teoría ni solamente en la práctica. Y entonces ahí tenemos diferentes caminos, diferentes métodos, para concretar esta relación.
Cuando fui Secretario de Educación en la Secretaría de Educación de Sao Paulo nos propusimos y vivimos un proceso de formación permanente con 35.000 profesores.

RMT: Cuéntanos cómo fue ese proceso. 

PF: Se hizo a través de grupos de formación. ¿Qué hacía cada grupo? Precisamente, discutía su práctica. En una sala se reúnen 25 o 30 profesores que trabajan en alfabetización infantil y se cuenta con un equipo de dos o tres personas que coordinan el encuentro. Las personas que coordinan deben tener, obviamente, un nivel mayor de conocimientos teóricos y científicos que el que tiene el grupo con el que trabajan. En determinado momento de la reunión, una profesora habla y dice: “Yo quisiera exponer al grupo mi práctica y algunos obstáculos que vengo encontrando y que no he logrado resolver”. Y lo hace. En ese momento, ella concretiza el obstáculo con el cual se ha enfrentado. Y entonces sí vienen Vigotski, Emilia Ferreiro, los estudiosos que han estudiado y estudian ese problema y que han planteado explicaciones teóricas para entenderlo y encararlo. Es así que se enseña a Vigotski, no a través de conferencias sobre Vigotski. Es esto lo que debe hacerse en todos los niveles de la práctica docente, con el profesor de lengua, de historia, de geografía, de matemática.
Nosotros hicimos esto aquí con ayuda de tres universidades de Sao Paulo. Teníamos un equipo muy bueno de UNICAMP (Universidad de Campinas), la USP (Universidad de Sao Paulo) y la PUC (Pontificia Universidad Católica), formado por filósofos, lingüistas, cientistas políticos, profesores de lengua, de portugués. Ellos trabajaban con los técnicos, con los educadores y educadoras que actuaban en las bases de la Secretaría de Educación.

Evidentemente, en este intento por discutir práctica y teoría, puede llamarse también a una persona externa. No obstante, esa exposición puede caer entre gente que está acostumbrada a hacer reflexión teórica únicamente en función de su práctica. Por eso, hacer formación solamente a partir de conferencias, en un determinado mes del año, eso, para mí, no es formación permanente.

RMT: ¿Cuál fue la respuesta de los profesores al plan de formación propuesto por la Secretaría?

PF: Asistí a algunos de los seminarios de evaluación que se realizaron en las subregiones en que dividíamos el Estado de Sao Paulo desde el punto de vista administrativo-pedagógico. ¡Fue fantástico! Los dos seminarios municipales de educación que se realizaron en nuestra administración llegaron a toda la red. Se presentaron más de 375 tesis, lo que no es poca cosa. Tenemos pues evidencia de que el magisterio, cuando se lo trata decentemente, responde.

RMT:  La formación de los profesores, ¿tuvo repercusión en sus modos de relacionarse con los alumnos y de enseñar?

PF: La enseñanza mejoró enormemente. Superamos en Sao Paulo 10 años de experiencia pedagógica. A lo largo de los cuatro años de administración, cada año superaba al anterior desde el punto de vista de la promoción de los alumnos dentro de la red escolar.
En Brasil, el número de niños que queda al margen de la escuela es un escándalo. El número de los que consiguen entrar es mucho menor que el de los que no lo consiguen, y más de la mitad de los que entran son expulsados de la escuela, la mal llamada “evasión”. Nosotros logramos disminuir drásticamente esta última. Y lo comprobamos estadísticamente.

RMT:  Te has referido a la capacitación de profesores en servicio, que es lo que se hizo en Sao Paulo. ¿Qué pasa con la formación inicial? ¿Qué cambios hay que introducir?

PF: Aquí habría que hacer un trabajo parecido. He dado inclusive sugerencias a personas vinculadas directamente a los cursos de formación. A menudo en los cursos de formación del magisterio se pregunta: ¿cómo sacar a los profesores de las escuelas y llevarlos a observar aulas de clase? Hoy, con ayuda de la tecnología moderna, no es necesario hacer esto. Se necesita un equipo que haga buen video y un equipo que sepa discutir video, que tome el video como un objeto cognoscible y no como un video, como un elemento que inmediatiza la práctica gnoseológica del profesor dentro de su campo.

Tomemos, por ejemplo, una escuela de la periferia, de la favela. Vamos allí y nos presentamos como representantes de una institución de formación de profesores que queremos hacer unos videos para mostrar a los estudiantes el contexto de la escuela y algunas actividades pedagógicas que tienen lugar allí. Hablamos con la directora primero, después con el cuerpo docente. No debe ser la directora quien seleccione a la profesora cuya clase vamos a filmar. Después de esos arreglos preliminares, se filman las actividades de uno o más profesores con sus alumnos. Luego se prepara el video desde el punto de vista técnico. Antes de terminarlo, un equipo de profesores estudia el video. El video así producido lleva la favela al aula de clase, muestra cómo juegan y cómo viven los niños, cómo enseñan el profesor, qué problemas enfrenta, etc.

El video se pasa a los estudiantes de magisterio, en su programa de formación, sin decir nada. Después se les pide que lo analicen. Y se ve con qué están de acuerdo y con qué no. Al hacerlo, los estudiantes van a discutir el comportamiento pedagógico y político de la profesora con los alumnos. A mí, como profesor, me toca discutir la teoría de los errores y la teoría de los aciertos de la profesora cuyo video fue presentado en el aula. Este es apenas un ejemplo de cómo podemos dinamizar de un modo fantástico la formación docente.

Un día fui a dar una charla en un colegio de formación de profesores, invitado por las alumnas del último año. Al terminar, las alumnas se aproximaron y me dijeron: “Profesor Paulo, estamos asustadas. Nos formamos como profesoras y ahora estamos con miedo de que alguien nos llame a darnos empleo”. Yo les dije: “Explíquenme mejor la cuestión del miedo. ¿Están arrepentidas de su opción por la escuela?”. Respondieron: “No, queremos enseñar, pero nunca oímos siquiera hablar de la periferia. y estamos con miedo de que nos llamen a trabajar allí. Tenemos miedo de los niños de la periferia”.

Pues bien, en un curso de formación de profesores, y hasta donde sea posible, es preciso mostrar el país a esos jóvenes. Y, con la tecnología disponible hoy, ¡pucha! El video fue algo imposible algunos años atrás. Ya no. Sólo no lo usa el que no quiere hacerlo.

RMT: Acaba de realizarse la Conferencia Nacional de Educación para Todos, en Brasilia. El acuerdo que se firmó con los profesores reconoce un piso salarial de 300 reales y la importancia de la formación permanente del profesorado. ¿Son buenas señales?

PF:  Mi primera reacción a cualquier noticia en torno de la formación permanente como preocupación central de un encuentro, es elogiarlo sin saber nada más. Después, quiero saber de qué se trata exactamente. Es decir, mi primera respuesta es positiva. Como educador, sé lo que significa la formación. Es por eso que peleo tanto con los americanos, pues me resisto a aceptar que trainingequivale a formación. Formación es mucho más que training. La formación de los educadores, y los análisis en torno a ésta, tienen gran importancia.

RMT: ¿Qué opinas del piso salarial?

PF:  Encuentro que todavía es poco. Tal vez haya gente que diga que no es posible más. La cuestión es que si se comienza con un piso como ese, uno no puede dejar de estar preocupado por saber si en verdad la educación es una prioridad.
La educación es prioritaria porque en el análisis general que hago de la vida y de la existencia humana, el fenómeno educativo es absolutamente fundamental, La educación no es la llave de todo, pero sin ella nada se hace. Si eso es así, yo tengo que preocuparme diariamente con ese piso, con ese mínimo, debajo del cual los profesores no pueden vivir ni trabajar decentemente.

RMT:  Todos hablan hoy de la 'valorización del profesor'. ¿Cómo la entiendes tú?

PF:  Cuando viniste aquí esta tarde a hablar sobre esto, tú estabas valorizando al profesor. Cuando me propusiste este tema, es porque tú apostabas a que yo también valorizo al profesor. Tú viniste aquí hoy no sólo como una profesional, una buena profesional de América Latina, sino encarnando una tarea política, indiscutiblemente, en defensa de la valorización.

¿Qué es valorización? Es el respeto a la dignidad del profesor, de una persona sin la cual la educación no es prioridad. Valorizo algo o a alguien en la medida que lo considero fundamental en relación con mis objetivos y sueños. Y mis sueños, aquellos por los cuales he luchado, no pueden estar disociados de la práctica educativa. Entonces, valorizar al profesor no es sólo una obligación ética, sino una obligación política que se fundamenta en la ética. Si no valorizamos a los educadores tenemos pocas posibilidades de hacer de este país un país mejor. Pero la valorización no se detiene en el verbo, no sólo se trata del discurso sobre la valorización sino de la práctica del discurso.

Me asiste la alegría de decir que fui Secretario de Educación del Municipio de Sao Paulo junto con Luiza Erundina. El mérito es mucho más de Erundina que mío, pero el hecho es que fueron dos años y medio sin ninguna huelga del magisterio. Eso se dio porque valorizamos al profesor.


# Freire usa el término profesores, de uso corriente en Brasil. Preferimos respetar aquí el término, tal y como Freire lo usa, para referirse a los educadores en general. Por otra parte, a lo largo de la entrevista original (en portugués), Freire usó predominantemente el término profesoras, teniendo como referencia el Brasil y asumiendo una identidad total entre el ser profesor y el ser mujer. En la traducción de la entrevista al español, he optado por el término profesores.   
# Cartas a Cristina, Paz  e Terra, Sao Paulo, 1994.
#Un Real en ese momento equivalía aproximadamente a un dólar estadounidense.
# Freire ocupó ese cargo entre 1989 y 1992.


 http://otra-educacion.blogspot.com/2011/05/yo-quisiera-morir-dejando-un-mensaje-de.html

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Eduardo Galeano: Vivir de verdad implica vivir apasionadamente


Un país con el nombre de un río

Tres buses, una cacciola, taxis, micros, colectivos: 36 horas. Santiago y su calor demente. Luego la cordillera, largas nocturnas pampas y mi amada Buenos Aires. La luz del primer tren hasta el Delta del Tigre. Río de la Plata, el río-mar adormeciéndonos.

Llegar a Colonia y cruzar praderas hasta alcanzar, de noche, al Montevideo que Galeano tan bien dibujó en “La Canción de Nosotros”.

Era febrero y era carnaval, las calles en donde el día parecía ser sólo una excusa para la siesta en espera de la noche y su juego de disfraces. Yo soñaba con esta ciudad, la intuía en las canciones de Fernando Cabrera, la olía en el mate amargo de todos los días, la pintaba azulosa como nos cantó Drexler.

La Galeano

Llegábamos al Uruguay en busca del hombre a quien le robáramos el nombre. Un nombre con el que bautizamos una experiencia que en Chile, durante diez años, jugó a sembrar afanes utópicos en territorios de la Academia. La Galeano, alguna vez intento de Universidad Social, siempre escuela de adultos y jóvenes no para cambiar el mundo sino para crearlo de nuevo.

Esta Galeano estaba de cumple-década en 2009 y quería invitar a su fiesta a la víctima del robo. Era justo.

El día de los abrazos

Un par de mails bastaron para concretar el encuentro. Galeano ya sabía de nosotros por esos recovecos del azar o quizás por esa edición de la revista galeana “Las Palabras Andantes” que le entregué a Daniel Viglietti en Caracas. Nunca lo supimos.

Estábamos a punto de vernos las caras y los corazones por un ratito para burlar los años que demoró esta cita. El Café Brasilero era el punto de convergencia, un añoso rincón bohemio anclado junto al puerto, donde Eduardo nos espera desde hace unos minutos. Lo vimos por el ventanal, pidiéndose un café, vestido -como siempre- de azul oscuro. Van conmigo Ignacia Moraga y Vania González. Entramos.

Embarazadas dudas a la intemperie

Nosotros trazamos borradores de cómo cambiar algo (en) el mundo. Sin guía ni certeza alguna. A la intemperie. ¿Qué son las dudas embarazadas, Eduardo? “Yo hablo siempre que hay que dudar, que dudar es bueno, contra una tradición -a mi juicio nefasta- de la izquierda tradicional que elogiaba siempre a la certeza y desconfiaba de la duda.

Creo que la duda es muy buena, porque la duda genera certezas más dignas de confianza que las certezas heredadas desde la verdad dogmática. Yo tengo algunas certezas pero que cada mañana desayunan dudas, ¡por suerte!, porque esas dudas que desafían las certezas las alimentan.

Yo creo que el barbudo este don Carlitos Marx no se equivocó cuando creyó que la contradicción es el motor de la historia humana. En efecto, es la duda la que hace posible que las contradicciones que toda certeza encierra puedan expresarse de una manera fecunda y libre.

Eso implica una negación del pasado dogmático, la idea de que el buen militante es un buen papagayo, un mono de buena conducta, que sabe copiar pero no sabe crear: una idea ajena a lo que el mundo necesita hoy por hoy para salir de este callejón sin salida”.

Lo pequeño es hermoso

Y para salir de ese callejón están los movimientos sociales, utopías hechas a mano y sin permiso, a pulso, en la calle y el barrio: “Y unidos por esta especie de esperanza común, esperanza de que la realidad no sea un destino, que la realidad sea un desafío, donde todo pueda cambiar. No estamos condenados a repetir la Historia, podemos imaginarla, podemos hacerla”.

Galeano es siempre una de las voces más queridas en instancias como los Foros Sociales Mundiales, “donde uno llegaba sintiendo que ésta es una familia más familia que la familia que tengo, porque es una familia sin fronteras, donde el único parentesco no es biológico sino la certeza de que otro mundo es posible”.

Contra los dolores evitables

“Lo que yo he aprendido, más bien a los golpes, a los porrazos, es a distinguir los dolores evitables de los dolores inevitables. O sea que los dolores que nacen de la pasión humana: el amor que pasa, la vida que pesa, la muerte que pisa, son dolores que nada, joderse, contra eso nada, pero que hay muchos otros dolores evitables que el sistema de poder multiplica.

Yo siempre digo que no solamente te cobran el impuesto al valor agregado sino también el impuesto al dolor agregado: por si fueran pocos los dolores inevitables de la condición humana, el sistema te agrega otros, y entonces surgen los dolores evitables.

Cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable 10 niños: ése es un dolor evitable, si será evitable que cada minuto este mismo mundo gasta tres millones de dólares en gastos militares, en la industria de la muerte, entonces bueno, a ver, ¿es evitable o no es evitable? ¿estamos condenados a trabajar para el exterminio del prójimo? ¿o es un sistema el que nos prepara para eso? Porque si eso es una fatalidad del destino, bueno, apagá y vamos, como han hecho varios viejos compañeros que han decidido más vale pasarla bien y olvidarse…”

Los otros nos salvan...

“Y nos pierden”, comenta entre risas cuando le cito a Rulfo, en esa idea que al final siempre son los demás, los otros, los que nos salvan: “en la medida en que la existencia es social -eso lo dijo Marx y es una cosa de sentido común- no hay existencia solitaria, ni siquiera un náufrago en una isla perdida en el océano como puede haber sido Robinson Crusoe, tuvo una inexistencia solitaria, no sólo porque se acercó ahí ese tal Viernes, sino también porque uno está habitado por la memoria de la vida vivida”.

Ser, cada uno, una multitud

Recuerdo un fragmento que quiero mucho de “Días y Noches de Amor y de Guerra”:

Yo tenía treinta años, pero entre la memoria y las ganas de seguir se había amontonado mucho dolor y mucho miedo. Había sido muchas personas, yo. ¿Cuántas cédulas de identidad tenía?

“Y sí, cada persona está llena de otras, hay una multitud dentro de mí y dentro ti y dentro ti y dentro ti (apuntándonos con el índice), cada uno es muchísimos, nadie está de veras solo.

En todo caso, si te toca estar solo, no hay que vivirlo como ninguna tragedia, con la cantidad de gente que tenés adentro no te vas a aburrir, más bien tenés que pedirles que por favor no jodan, que te dejen en paz.

Estamos todos habitados por las vidas que vivimos y las experiencias que tuvimos, nuestras desdichas, nuestros amores, nuestros desamores, amigos, las esperanzas, las desesperanzas, las traiciones, ¡uf! ¡si habrá cosas dentro de uno! Estamos llenos de gente”.

¿Y si eran ellas?

“Yo soy muy preguntón, muy curioso. Tuve la suerte de ver las pinturas de las cuevas de Altamira, en Santander, cuando todavía el acceso era libre, o sea antes de que las encerraran y las metieran en cristales.

Entonces me tumbaron en una cama de piedra, (ahí supe que estaban en el techo y no en las paredes), y en aquel momento yo me pregunté: ¿cómo podían esos brutos pintar tan delicadamente?

Si eran unos bestias que tenían que pelear a brazo partido contra los osos, contra los tigres, unos bestias totales, más bestias que los animales salvajes contra los que disputaban el derecho de existir, ¿cómo podían pintar así, tan delicadamente? ¿ellos? La pregunta era ¿o eran ellas?”

Cuando niños somos todos paganos

Al momento del encuentro Galeano estaba de luto: hacía ya dos días que había enterrado a Morgan, ese enorme y tierno perro que lo acompañaba en sus paseos por la Rambla.

En uno de ellos, como siempre le ocurre a Eduardo, la vida le tendió un abrazo: ” veníamos los dos ahí caminando, con mala música, y en eso viene en dirección inversa una nenita chiquita, yo calculo que no tenía ni dos años, muy chiquita, brincaba y saludaba, ¡Hola pastito! ¡Hola pastito! … esas cosas a mí me devuelven las ganas de vivir porque a esa edad somos todos paganos.

Después nos divorciamos de la naturaleza, nos divorciamos unos de otros, por culpa de una cultura que yo creo que ha hecho un daño enorme al género humano, que es la cultura dominante, ¿no? Pero a esa edad somos todos paganos, todos creemos. Esa misma niña vive unos pocos metros de mi casa, ahora tiene dos años y medio, saluda a la luna y conversa con ella con toda naturalidad.

Imagina la cantidad de indios que fueron quemados en América por tener esas costumbres, de hablar con la lluvia, de hablar con la luna, de creer que la Tierra es sagrada, la cantidad que fueron asados por creer eso…”.

La realidad, una mierda, una maravilla

“La verdad es que cada día yo me desespero y cada día me desesperanzo. Me preguntan a mí ¿usted es optimista? Depende de la hora, a la hora que me agarrás. Yo no creo en los optimistas full time, esas sonrisas de oreja a oreja, que no importa, adelante que todo va a estar bien, no es lo mío. Yo creo que la realidad es una mierda pero también es una maravilla, el mundo es las dos cosas: una mierda y una maravilla.

Ahora leí un poema que me gustó mucho, que me dejó acá en el café un poeta joven de Córdoba, Argentina, un chico que tendrá 18 ó 19 años.

Él imagina que está conversando con un perro viejo que duerme bajo un puente, muy castigado por la vida, entonces el perro le dice ‘El mundo es una pulga muy, pero muy difícil de rascar’, me pareció estupenda, ¡mirá que linda definición del mundo!, y sí, eso es el mundo.

Además me gustó porque no es nada solemne, lo hizo con ternura, no dijo el mundo es este astro del que somos huésped, esta piedra que habitamos, nada de eso, el mundo es una pulga muy difícil de rascar, perfecto, ¡bárbaro!”.

Amares de la vida cotidiana para inventar el mundo cada día…

Galeano es un hombre enamorado. No sólo de la vida, lo sabemos, también de Helena de los Sueños Mágicos. Habla de ella con una pasión y una ternura que sólo puede tener un amante adolescente.

“Soy polígamo pero con una misma mujer”, ha dicho en varias ocasiones. Me imagino sus libros como pequeños atrapasueños en donde a veces, por fortuna o simple casualidad, cae uno de esos pájaros de la imaginación que Helena echa a volar por las noches.

Y están por ahí revoloteando, aves caóticas, cocuyos multicolores, en distintos textos y momentos de su vida. “Sueño soñar siempre” escribió Arantxa alguna vez.

Por eso, pienso ahora, comparten ellas el mismo hábito: vagar los mundos que nos reinventan cada día. Como hoy.

Entra en la noche como quien entra en un cine…

“Esta mujer tiene sueños prodigiosos, impresionantes, muy humillantes para mí, se dedica a humillarme cada mañana: hay un sadismo femenino (risas). Son muchísimos sueños así, impresionantes- que ella tiene para sintetizar la vida, para ser capaz de expresar en un lenguaje que es el lenguaje del arte, expresar procesos vitales, las cosas que ocurren en el mundo a través de una pequeña minúscula historia.

Ella no escribe pero es como una narradora, entra en la noche como quien entra en un cine, y ahí hace sus películas, narra cinematográficamente la realidad”.

Mujeres que dicen chau

Galeano estuvo a punto de morir de un infarto. Había pasado su vida diciendo adiós, lo confesó a sus treinta de vivir y soñar. También a esa edad perdió a uno de sus amores más sangrados. Flavia era Mariana para salvarle la vida a Flavia. Y cuando ella no estuvo más, creo que Galeano murió un poco.

Le comento sobre dos de sus cuentos que a mí me incendian por dentro: “Garúa” y “La muchacha del tajo en el mentón”. Y sí, son para la misma persona . Son la misma mujer. Y claro, esa clase de mujeres que dice chau y tá, no hay más que hacer, romperse el corazón de tanto usarlo como dice en “Resurrecciones”.

Le doy las gracias entonces por poner alguna vez en palabras lo que yo siempre quise decir y no pude, aún no puedo, eso que él le escribió a una mujer que bien pudo llamarse Helena, Mariana o Ignacia:

“La confundiré con otras. Le buscaré el nombre y la voz y la cara. Le sentiré el olor en la calle. Me voy a emborrachar y no me servirá de nada, pensé, y supe, como no sea con saliva o lágrimas de esa mujer”.

Ventana sobre la pasión humana

Galeano está acá, con nosotros en este café, bajo el sol y la brisa marina montevideana, y no puedo dejar de pensar que también acá estuvo con tantos otros personajes maravillosos. A las paredes del Brasilero se arriman, por ejemplo, fotos de Zitarrosa y de Benedetti.

Recuerdo que este mismo hombre que nos habla de santos y demonios estuvo también -por nombrar a los más queridos- junto al Che y a Cortázar. ¿Qué te dejaron, Eduardo? “En el fondo es quizás es una fe en la pasión humana. Buda decía que la pasión es la fuente del dolor, y que para suprimir el dolor hay que suprimir la pasión, pero a mi no me interesa ser una piedra perdida en el espacio. Yo creo que de eso se trata, del orgullo de la pasión: que venga la pasión con toda su carga de dolor, es el precio de estar vivo.

Vivir duele y bueno, al que no le guste que se mate, pero digo vivir para vivir de verdad implica vivir apasionadamente”.

Gracias a la vida

Al despedirnos, Galeano nos cuenta que un viejo cliente del café, hace unos días, miraba atentamente las fotos en las paredes, en muchas de las cuales aparece Eduardo en solitario o envuelto en cálidos abrazos. “Están casi todos muertos, fíjese”, le decía maliciosamente. Nos reímos. Galeano no le teme a la muerte, se le nota.

Hace muy poquito acaba de salir victorioso ante un cáncer. En su vida le ha ido ganando porfiadamente a muchas bestias asesinas. No hay nada que temer. Recordamos a Violeta Parra y esa forma tan dulce de decir adiós.

Sin odios ni resentimientos, agradeciendo su intenso andar por este mundo. “Gracias a la vida” es la canción favorita de Eduardo, me lo confiesa. ¿A qué le das gracias tú, hoy?, le pregunto. Sonriendo, mirando al fondo de sí mismo, me responde: “a todo lo que dice la canción”. 


Publicado originalmente en el 2009
Miguel Fauré Polloni
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93864
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ARTIGAS Y JOAQUÍN LENCINA (ANSINA)…


“(…) Un estudio serio sobre Artigas no puede separarse de la investigación del papel que jugó Joaquín Lencina (Ansina), el destacado combatiente y sabio afrooriental que lo acompañó desde 1795 a 1850.
Como esclavo, Ansina se vinculó en Brasil al pensamiento emancipador afroamericano, llegando a ser un prestigioso ideólogo de esa corriente continental. Si Artigas no fuera un radical antiesclavista, y un hábil conspirador, su conducta en relación a Ansina no podría justificarse. Recuérdese: 1) lo compra advertido que es un esclavo peligroso, con antecedentes de fugas y líder de levantamientos (muy mal negocio); 2) le da la libertad de inmediato, el mismo día (peor aún); 3) lo recomienda para el Batallón de Pardos Libertos del Cabildo de Montevideo (como quien dice, lo dona al gobierno colonial); 4) Ansina está al mando de su batallón cuando los esclavos de Montevideo se levantan en 1803 y se fugan por el Portón de San Pedro, hacia las tolderías charrúas, sin que el batallón de pardos tenga tiempo de reprimirlos (¿Ansina era muy lento?); 5) Ansina acompaña a Artigas en todas sus campañas y en todos los años de exilio (¿no es algo excéntrico para un hombre como Artigas, que duerme en el suelo, legisla desde una cabeza de vaca, y que se desprende de la espada de Mayo para recuperar la lanza indígena, tener un africano liberto para que le cebe el mate?).(…)
(…) Ansina y Artigas fueron grandes conspiradores: conocieron, antes de que se escribiera, aquella frase de José Martí: "hay cosas que para que triunfen han de andar ocultas". Nada menos misterioso hoy que las crípticas palabras del único poema de Ansina en que habla de sí mismo: "Ansina me llaman/y Ansina yo soy/ sólo Artigas sabe/ hacia dónde voy. (…)"El Reglamento PROVISORIO de Artigas, el que da la tierra también a los "negros libres" se enmarca en la filosofía proclamada expresamente dos años antes: "promover la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable" (…)
(…) Artigas no fue abolicionista; desarrolló una política mucho más audaz, seguramente asesorado por Ansina y las sociedades afroamericanas. (…) Se asesoró con Ansina durante cincuenta y cinco años, y las propias palabras de Ansina, generalmente prudente, no nos dejan duda de la ideología que unía a ambos : "Asco tengo del negrero" afirma Ansina; y "sólo Artigas sabe hacia dónde voy" nos recuerda, insinuando su relacionamiento con las hermandades libertarias afroamericanas.
Es increíble que tengamos que volver a reflexionar sobre estas cosas, pero se ve que gente muy poderosa que no da la cara pero tiene influencia en los medios está desarrollando nuevas versiones de la llamada "Leyenda Negra" antiartiguista.
Pero para entender cabalmente estos aspectos basta con citar como testigo a quien lo acompañara durante cincuenta y cinco años (1795-1850): el afrooriental Joaquín Lencina, conocido como Ansina.
Fugado adolescente, capturado en alta mar y revendido como esclavo en Brasil, integrante de las sociedades secretas libertarias afrobrasileñas, asesor de Artigas para asuntos afroamericanos por cincuenta y cinco años, Ansina fue además poeta y documentador de la epopeya.
La mayor parte de la producción literaria de Ansina fue recopilada por Hammerley Dupuy, a quien todos los orientales y los Americanos del Sur le debemos un gran reconocimiento. Esta obra poética, desgraciadamente traducida por el propio Ansina a un castellano convencional, desnuda de su musicalidad originaria, está reproducida en un libro que lleva por título un verso del propio Ansina: "Ansina me llaman". Obra esta de autores varios y poemas de Joaquín Lencina (Ansina) quien los escribió desde 1800 hasta su muerte en 1860. La recopilación de los poemas y la nota explicatoria del descubrimiento de los manuscritos pertenecen al extraordinario y multifacético Hammerley Dupuy. Editorial Rosebud, Montevideo, 1996.(…)”

(Fragmentos extractados de “Artigas, el resplandor desconocido” de Gonzalo Abella (1947), maestro e investigador de las raíces multiculturales de nuestra región, ha sido docente en seis países latinoamericanos. Ha escrito numerosos trabajos sobre temas educativos, sociales, históricos y novelas.) Otras obras del autor: El último soldado; Saguaipé; La Cachimba del piojo; Orientalitos; La Leyenda de Soledad Cruz ; Lanzas de tacuara; Historia Diferente del Uruguay
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Mensaje Ambiental de Perón a los Pueblos y Gobiernos del Mundo – Madrid 1972


Hace 36 años, cuando aún no se había iniciado el proceso de descolonización contemporáneo, anunciamos la Tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo, un peligro mayor –que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.

Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobreestimación de la tecnología, y de la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esa marcha, a través de una acción mancomunada internacional.

La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido el precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.

El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.

La humanidad esta cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental . De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.

En el último siglo ha saqueado continentes enteros, y le ha bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil, que se asienta sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, seguridad y contaminación en las ciudades, y que agrava las consecuencias de la vida sedentaria.

Las mal llamadas "sociedades de consumo" son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto porque el gasto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes innecesarios o superfluos y, entre estos, a los que deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna corta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la salud humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.

No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados funcionan mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales –las de los países de baja tecnología en particular- sufren los efectos del hambre, del analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados, ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.

Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse. Mientras un fantasma –el hambre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humanas cada 20 meses, afectando hasta a países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas, en los centros de más alta tecnología se anuncia, entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán sus compras desde sus hogares por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que parece que estuviera constituida por más de una especie.

El ser humano, cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la Luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer, y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata al mar que podía servirle de última base de sustentación.

En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de doscientas especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado. Sólo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petroleros sin tomar medidas de protección de la fauna y la flora marinas.

La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía ni siquiera existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser gigantescos desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. Al mismo tiempo, la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo, muchas fuentes naturales han sido contaminadas; las reservas de agua dulce están pésimamente repartidas por el planeta, y cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.

Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía esta lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.

Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.

A este maremagno de problemas creados artificialmente se suma el crecimiento explosivo de la humanidad. El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual "ratio" de crecimiento. De seguir por este camino, en el año 2500 cada ser humano dispondrá de un solo metro cuadrado sobre el planeta. Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de veinte años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.

Es indudable, pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica. La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya con el retardo con que comenzaremos, no producirá sus efectos antes de fin de la década en materia educativa, y antes del fin de siglo en materia ocupacional. Y que además una política demográfica no produce los efectos deseados si no va acompañada de una política económica y social correspondiente. De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía de mercado, o en aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo. Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes.

Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humanas, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aunque en última instancia tengan como denominador común la utilización de la inteligencia humana. A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.

Para poner freno e invertir esta marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:

Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza;
Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de una adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo; que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de las comodidades que nos ha brindado la civilización; que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre; que el crecimiento de la población debe ser planificado sin preconceptos de ninguna naturaleza, que por el momento más importante que planificar el crecimiento de la población es aumentar la producción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre;
Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales. Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos;
La modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna, y que la justicia social debe erigirse en la base de todo sistema, no sólo para beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios; consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se tratare. En otras palabras: necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionen el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental;
Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente, exhausto por el hambre y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos transformar a las ciudades cárceles del presentes en las ciudades jardines del futuro;
El crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales;
La lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de las ciudades y el crecimiento explosivo de la población del planeta, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de las Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad, es el problema;
Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con el de la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacionales;
Muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados dentro de la comunidad internacional.

Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:

1. debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes. Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana;

2. de nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos;

3. en defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria;

4. no debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción de los asuntos públicos. Sin justicia social el Tercer Mundo no estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.

La humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma. En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados. Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria.

JUAN DOMINGO PERON

21 de Febrero de 1972 – Madrid
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